por Francesco Bozo

Después de esta doble fecha eliminatoria podemos sacar conclusiones claras. Atendiendo a las necesidades de esta columna me enfocaré más nuestra selección en suma de analizar aquellos equipos contra los que jugamos en contra.

Nuestra selección nos dejó nuevamente un paso más cerca de un inédito tercer mundial consecutivo, mostrando la jerarquía de un equipo de primera línea. Temido por todos. Chicos contra nadie.

Este último punto no puede quedar mejor ilustrado que en partido contra Argentina. Jugábamos en el Monumental de River Plate con aproximadamente 50.000 almas gritando en contra de la Roja. Público arduo. Difícil. Nuestro himno apenas se oyó. Lamentable y más bien penoso.

Comienza  el partido y por primera vez en mucho tiempo podemos decir que nos pesó la historia. 15 minutos transcurridos y ya teníamos dos amonestados, un gol anulado y penal en contra. El gol argentino pudo habernos sepultado un partido donde Argentina tenía todo para ganarlo. Pero no fue así.

Chile corrió de lado a lado, incansable nuestro Charles que se comió los pulmones de toda la escuadra albiceleste. Alexis desesperado por el gol, donde su travesaño solo hizo que los corazones de los argentinos se parara nuevamente. Gary intratable en la línea de fondo. Beausejur muestra como sacarle provecho a un físico envidiable.

Toque tras toque, los argentinos pedían el tiempo cuando transcurría el minuto  25´del primer tiempo. Jugando con un claro 10-1, a Chile le costaba entrar al arco. Recibimos patadas y nuestro capitán jugo prácticamente de un libero debido a la ausencia  de jugadores en nuestro terreno de juego. Dominando no logramos batir el arco de un Sergio Romero que los peloteros también pueden hacer tiempo.

Terminó el partido y el caso Messi… bueno… nada que decir, es innecesario tanta defensa ante un caso claro. Puedo asegurar que apuntar con el dedo e insultar no se puede hacer al “aire”. Sospechoso.

Si llegasen a haber metido el segundo los comandados por Bauza, los periódicos del día siguiente habrían titulado “Argentina ganó con jerarquía,  tan solo dos llegadas y ya está”. Los tres puntos se lo llevaron ellos, y bueno solo puedo decir… ¡bendito karma!

En ningún minuto he faltado el respeto al alguien, simplemente digo hechos.

Se nos complica la clasificación. Llega el típico pesimismo. Ya estamos afuera, nada que hacer. Pero llega el partido con Venezuela. Partido redondo en los primeros 20 minutos, ya que ahora al que nos tocó fue a nosotros.  El sistema para anular el juego de Chile por parte de los Venezolanos rápidamente se fue al carajo con la obra de arte de Alexis Sánchez. Torbellino Alexis estaba en todos lados, aun se dice que los vino tinto lo están buscando. La actitud que buscamos, la que aplaudimos la vimos en esos primeros minutos.

En Paredes hay que confiar, en él goles no faltarán. Dos goles de un  típico 9 de área (cosa que cada vez se ve menos en el futbol mundial) que lo consagraron como el hombre de gol de la roja que se sacaba la espina del partido con Argentina.

3-0 en 25 minutos y dominando. Estábamos jugando el mismo partido que con Argentina pero teníamos una Venezuela que al menos buscaba el descuento. Toques, desbordes, centros, barridas, control, tranquilidad. Chile dominaba y se iba al descanso estando en 5ta. Pero muchos dicen que bajas el rendimiento, pero no creo que sea así, simplemente no finiquitamos un partido que teníamos servido. 3 goles cantados que se perdió nuestro Arturo empezaron a cambiar el ritmo del partido. Obsesionado con el gol, Vidal se instaló casi como un segundo “9”  de área y  nuestro mediocampo perdió certeza en la marca y orden que solo puede darlo Arturo.

El partido cambió con los cambios, que para mi gusto mal acertados. Un jugador que lleva dos goles no es el primer cambio, y como diría quien lo reemplazo; con respeto, fue un error ese cambio. Valdivia debería haber entrado por un mediocampista, para dar más fluidez y profundidad a un ataque prendido, no quitar un delantero para asegurar el resultado. Hay que buscar meter más goles, porque, aunque suene absurdo, ¡con goles se gana!

Venezuela se alzó. Nos pilló desprevenido y nos metieron un gol con nuestro viejo enemigo: el juego aéreo. Goles que no se meten en un arco, se meten en el otro y dicho y hecho. Gracias al espíritu santo el juez del partido no cobró un legítimo golazo de los venezolanos

Ahora a lo feo del partido. Un partido dominado, jugando bien y muy entretenido, se vio algo inaceptable: gente pifiando. ¿Por qué? ¿Vamos perdiendo? ¿Estamos jugando mal? ¿Por qué esta situación? Unos pases hacia atrás para volver al ataque (cosa que  fue totalmente distinta a lo que nos sucedió con Argentina que sus “oles” en su propia área fue un recurso de “picados” y que al complicarse la reventaban) no es meritorio para pifias. Solo hay una ocasión cuando se debe pifiar: cuando no se pone sangre y huevos por tu selección. Pero esto no es el caso. Chile en materia de técnica futbolística no resalta de muchas selecciones (existen sus excepciones obviamente) pero si resalta en materia de poner garra. Una selección cuyo promedio de altura es de 1.70 metros no se achica contra los alemanes de 1.90. Eso es tener garra. Eso no es meritorio para recibir ni media pifia.

A Venezuela se le complica la clasificación y Chile queda algo más tranquilo. No está  listo la clasificación pero ya podemos concentrarnos en la Copa Confederaciones y dormir tranquilos sabiendo que estamos, hasta ahora, dentro del mundial.

Sólo puedo decir… ¡bendito futbol!

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