por Francesco Bozo

“Un equipo es como una empresa donde hay obreros y gerentes y el gerente es el que pone la firma al trabajo de los obreros. En el fútbol la firma es el gol y por eso yo soy el gerente.” Carlos Caszely con sus palabras causa gran revuelo en la rueda de prensa en su presentación en su nuevo club; el RCD Espanyol. Los periodistas lo cosen a preguntas, pero la respuesta que destaca es con la que se partió esta columna luego que uno de los periodistas le pregunta cuál es la función de él en la cancha de juego. Obviamente después de esta frase “El Chino” se convirtió en “El Gerente”.

En 1959, desde la comuna de Estación Central y acompañado de sus padres, llegó a probarse a Colo-Colo un niño llamado Carlos. Debutó en el primer equipo el 13 de enero de 1967 frente a Peñarol. Con solo 16 años nunca más soltó la titularidad.

Tras largos años de prohibición, a finales de mayo de 1973, la Delegación Nacional de Deportes autoriza la contratación de futbolistas extranjeros en España. Dos por club como máximo.

Los clubes de 1era y 2da se lanzan a los que eran entonces los jugadores “intocables”. Desde figuras que quedaron en la historia (Cruyff, Netzer, Ayala, Arrúa), hasta jugadores desconocidos que pasaron sin pena ni gloria para volver casi de manera instantánea a su club de origen.

De aquella fiebre de fichajes llamó la atención el de Carlos Cazsely. No porque no tuviera las condiciones para jugar en España, sino por lo que sería su primer club… El Levante UD de la 2da división.

De la mano de Luis Álamos, Colo-Colo liderado por Cazsely se convirtió en el primer equipo en 1973 en alcanzar la final de la Copa Libertadores. Fue “El Chino”, junto a otras figuras del club como “Chamaco” Valdés y “El Pollo” Véliz, hicieron que Colo-Colo lograra tal hazaña en una época donde Chile estaba envuelto en el conflicto político más grande de su historia.

Aquel verano del 73′ cambió la vida del Chino y de Chile. En las calles del país se respira inquietud. El gobierno de Allende vive momentos difíciles.

Luego de una gira por Europa el Levante UD, para no quedar fuera de la fiebre de los fichajes, hace una propuesta formal por Caszely. La presión del delantero, que ve su oportunidad para seguir su carrera en Europa y la creciente complejidad de la situación política que se vive en Chile aceleran el traspaso. Caszely llega al Levante por la cifra de 8 millones de pesetas.

En su debut Caszely no sobresale pero eso no preocupa al club, ya que decían que era cosa de tiempo. A pesar de marcar 15 goles para la escuadra azulgrana y con actuaciones memorables, la mediocridad del equipo no ayudó en lo que sería salvar el club de volver a la 3ra división del país.

La temporada del 75′-76′ el RCD Espanyol celebra su aniversario número 75 de su fundación con la intención de recuperar el nivel de la campaña del 72′-73′ donde la Liga estuvo en la punta de los dedos a través de grandes contrataciones, entre ellas Caszely. Un delantero efectivo que traería una cuota constante de goles para un equipo con escasa efectividad en materia ofensiva. Son 25 millones de pesetas que desembolsa el club catalán por el chileno.

Era el primer fichaje de renombre internacional que tenía el Espanyol, por lo que “El Chino” hacía vibrar a los espectadores. Y la expectación no fue en vano. Luego de un largo trámite para conseguir la doble nacionalización del chileno (solo se podía tener dos jugadores extranjeros por club) el cual retrasó el debut por el cuadro blanquiazul, el 14 de diciembre de 1975 sería el debut para la larga espera. Fue contra el Barcelona de Johan Cruyff en un revés de 5 por 0. Un amargo debut para lo que sería una temporada de ensueño. Terminaría siendo “Pichichi” de la Liga con 13 goles de su segunda temporada en España.

Luego de tres temporadas, Caszely se va del club Espanyol con un total de 29 goles en 61 partidos disputados, quedando en la historia del club. “El Gerente”, como en España lo apodaron, quedará en la historia del balonpié nacional. Lo describían asi: “Mejor que no tocara el balón cerca del área. Mejor incluso que no encarara el arco en los últimos treinta metros. Era un seguro de gol para quien lo tuviera en sus filas y un pecado para las defensas rivales. Era Carlos Humberto Caszely Garrido y también vistió la camiseta blanquiazul del RCD Espanyol.”

Sembró alegría en época de rebelión política, sus goles repercutían, al igual que su irreverencia dentro y fuera de las canchas.

 

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