por Francesco Bozo

En vísperas de un nuevo superclásico, creo que es necesario darnos un minuto y analizar lo que es el único y verdadero superclásico.

Los clásicos se encuentran en todas partes. Se forman por pequeñas rivalidades de un par de temporadas o incluso por compartir una parte del nombre. Pero para formar un superclásicos es distinto. Se van formando a partir de hazañas,  jugadores, largas tradiciones y una que otra traición, polémicas y títulos. Colo Colo y la U reúnen todas aquellas características que al correr los años se convierte en una expresión cultural, algo que es parte de lo que es la esencia de lo que es el fútbol chileno, que conlleva así a representar las distintas formas del ser de la personalidad de la persona criolla.

A pesar que el primer encuentro entre azules y albos fue en el año 1938 (con un contundente 6—0 por parte de los albos), el superclásico se formó 21 años después de aquel primer encuentro. Fue en aquel torneo de 1959 en el cual la U se coronó campeón luego de una definición ante Colo Colo (por estar ambos igualados en puntaje al terminar la fase regular del campeonato) y por tanto dando inicio a lo que es el histórico “ballet azul”. Colo Colo, acostumbrado a ganar prácticamente todos los torneos nacionales no le fue del todo gusto que este equipo que equipaba de azul es ganara y desde ahí comenzó una rivalidad entre ambos que perdurará por siempre.

Otro factor clave del surgimiento del clásico fue la decadencia de los otros grandes de la época, Magallanes y Audax Italiano, los rivales directos del Cacique. Al mismo tiempo influyó el descenso de la UC en los años 70, donde comenzó a haber una gran cantidad de campeones pasajeros durante esa década, creando una falta de representación de aquellos equipos campeones con el pueblo chileno y no se tenía donde cobijarse. Azules y Albos llegaron a llenar ese gran vacío.

Colo Colo representaba al pueblo. Es y será un fenómeno social que perdurará en el tiempo. Títulos y grandes jugadores marcaron una época de lo que sería Colo Colo. Goles de último minuto, goles de campeonato, ilusiones y títulos lograron unir a un pueblo que muchas veces se encontraba quebrantado. Imposible no mencionar a aquellas leyendas como Jorge Robledo, Carlos Caszely, Daniel Morón, Matías Fernández, Esteban Paredes, entre muchos, muchos otros.

La hegemonía del “ballet azul” a partir del final del 59 en la siguiente década consolidaría lo que sería el superclásico y también aquella representación de los románticos viajeros. En aquella época la universidad, la casa de estudios, crea un criterio que lo distingue con Colo Colo. Incluso en aquella época a los alumnos se les prohibía representar deportivamente a otra institución que no fuera la universidad. Muchos históricos vistieron aquella camiseta azul defendiendo y dejando el alto a aquella institución

Todo esto le da una distinción casi exclusiva a lo que es el verdadero y único superclásico criollo, porque mientras en el resto del mundo los clásicos son por temas diversos menos el deportivo, acá se persigue el fin de la conquista del favor popular entre los dos equipos más grandes de Chile. David Arellano y Arturo Flores Conejeros lograron su cometido. Simplemente gracias.

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