Los 10 primeros minutos más desastrosos de esta generación de futbolistas, privaron a la Selección Chilena de obtener un buen resultado ante una Paraguay, que en el hombre por hombre, parecía una escuadra que poco tenía para inquietar a los Bicampeones de América.

 

En el estadio Defensores del Chaco, se vivió una de las derrotas más dolorosas del último tiempo para la escuadra dirigida por Juan Antonio Pizzi. Simplemente Paraguay salió con todo, presionando en tres cuartos de cancha; y Chile no supo contrarrestar esa presión. Con una actitud más bien cansina, el toque usual del equipo nacional no fue suficiente para superar la primera barrera de presión de los guaraníes. En uno de estos intentos de salida desde el fondo, Arturo Vidal entregó mal un balón, lo que provocó superioridad numérica de los paraguayos, quienes circularon el juego en el frontis del área chilena, para que a los 6′ Romero sacara un disparo potente, pero no ajustado, que el portero Toselli no fue capaz de despejar. 1-0, y la confianza del reemplazante de Bravo fue mermada rápidamente.

 

Lejos de refugiarse atrás, Paraguay mantuvo la presión inicial, aprovechando el desconcierto de la zaga chilena, que no podía hacer pie para generar su juego. De esta forma en un córner a los 9′, se cumplieron todos los malos presagios de los que se hablaban en la previa. Pivoteo en el área de Santander, que Paulo da Silva logra conectar de cabeza en la boca del arco. Todas las marcas perdidas. El gol más obvio ponía a Chile 2-0 abajo.

 

Recién luego de este gol, Paraguay se sintió conforme con lo obtenido, lo que aprovechó Chile para por fin elaborar en mediocampo, y generar ocasiones de gol. Con continuidad los chilenos ganaban linea de fondo, pero los centros nunca fueron conectados con ventaja por sus delanteros. Esta imprecisión, unida a la discontinuidad que provocaban las constantes faltas de los paraguayos, que el árbitro Pitana no castigó con más dureza; hicieron del dominio de Chile sólo posicional, sin el daño que se esperaba.

 

Inesperadamente, el gol del descuento vino por la vía menos pensada. Tiro libre desde la izquierda del ataque de la “Roja”, que es conectado por Vidal, anticipándose a la defensa guaraní. Corrían 36′, y la esperanza renacía en la escuadra nacional. De ahí hasta el fin del segundo tiempo fueron los mejores minutos de Chile, pero sin llevar peligro real al pórtico que defendía Barreto. Silbato de Pitana, y nos fuimos al descanso.

 

El inicio del segundo tiempo fue idéntico al del primero. Por suerte, no tan desastrozo. Una vez más Chile sucumbió ante la presión de Paraguay, y no supo desactivar la estrategia del DT Arce. De ahí en más, los guaraníes sólo se limitaron a aguantar la ventaja obtenida, y mediante el contragolpe estuvieron más cerca de concretar el 3-1, que de sufrir el empate. Los cambios que introdujo Pizzi (Puch, Gutiérrez y Pinilla) sólo acrecentaron el caos en la cancha, y desdibujaron el esquema táctico. En los minutos finales, Chile sólo se limitó a buscar pelotazos que Pinilla pivoteara con algún grado de peligro, pero ninguno de esos envíos aéreos causó zozobra en la retaguardia albirroja.

 

Finalmente, la expulsión de Gary Medel a los 94′ por, lo que entendemos, insultos al árbitro; sólo fue muestra de la desazón y la impotencia de los jugadores de la Roja, quienes llegaron “vestidos de frac, cuando todavía había que armar la fiesta”.

 

Por Juan Andrés Estay

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