Si recorro mentalmente mi infancia, podré encontrar muchos momentos de felicidad junto a mi familia. Nunca nos sobró el dinero, pero mis padres nos dieron todo lo esencial: amor, educación, salud, y sobre todo, tiempo. Con cariño traigo al presente uno de los momentos sagrados de la semana, cuando almorzábamos todos juntos el domingo, con la tele prendida, mientras conversábamos de cualquier cosa. Si bien, como en muchos hogares, el sonido de fondo que nos da la tele es banal pero insustituible, de vez en cuando se tornaba de vital importancia. O se trataba de algún hecho noticioso de los ’90, o simplemente jugaba Bam-Bam.

 

Para las generaciones más jóvenes, que se han acostumbrado a referirse a sí mismos como “Bicampeones de América”, les cuento que Ivan Luis Zamorano Zamora es el jugador más influyente en la historia del fútbol chileno. Es más, deberíamos numerar esta historia en A.BB y D.BB (Antes del éxito de Bam-Bam y Después del éxito de Bam-Bam). Es SÚPER probable que usted estime que esto es una exageración, pero contextualicemos:

 

No puedo desmerecer a los grandes futbolistas chilenos de la era A.BB. Personajes en su mayoría de largo sacrificio, defendieron sus clubes y “La Roja” con una pasión encomiable, con una serie de triunfos históricos; pero, salvo la obtención de la Copa Libertadores el ’91, nuestro fútbol venía de una de las vergüenzas más grandes de la historia del balompié, con una Selección Nacional que cumplía su exclusión de los mundiales, por lo que usted entenderá que no era muy popular ser un futbolista chileno ante los ojos del planeta. Para colmo, si usted decía “Chile” en el extranjero, le contestaban “Pinochet”. Horroroso.

 

Por eso, cuando Zamorano es contratado por el Real Madrid, uno de los mejores clubes del mundo, causó una conmoción inusitada en los medios nacionales, incluso dio para transmitir sus partidos por TV abierta. Esas jornadas de fútbol español, con los relatos de JM Ramírez me llevaron a conocer clubes españoles y europeos. En la era pre-internet sólo la gente más privilegiada podía tener acceso al fútbol internacional. Iván lo democratizó.

 

En la época en que la carrera de un futbolista chileno no era “Divisiones inferiores-15 partidos en Primera-México-¿Europa?”; el paso de Cobresal a Suiza puede catalogarse de sobresaliente. Más aún, destacarse en esa humilde liga, y saltar al Sevilla del fútbol español ya sobrepasaba los deseos de muchos futbolistas chilenos destacados, que nunca pudieron llegar tan lejos. El fichaje al todopoderoso club merengue era simplemente el sueño más grande que jamás hubiéramos podido imaginar. Este destacable ascenso, y su posterior carrera en el Inter de Milán y en el América de México abrieron las puertas del fútbol internacional a toda una nueva generación de jugadores chilenos. Todo el talento que vino después, la era D.BB, desde Marcelo Salas hasta el Nico Castillo, tuvo la oportunidad de llegar más fácilmente al fútbol de elite, gracias al ejemplo de Bam-Bam.

 

¿Todavía no me cree?  Una cosa es llegar al Real Madrid, jugar un par de partidos, y devolverse al país después de ser banca una buena cantidad de tiempo; pero Iván marcó 37 goles entre todas las competiciones en su primera temporada, y luego que su nuevo entrenador, Jorge Valdano, declarara que Zamorano sería el 5to delantero del equipo, Bam-Bam anotaría el primer gol en el debut del DT argentino…¡A los 12 segundos! Aún recuerdo el grito, y la sensación de incredulidad que hubo en la mesa cuando vimos ese gol en la TV. Yo no podía creer que un chileno estuviera haciendo eso. Mi madre, sabiamente dijo “este gallo va a salir campeón”. Campeón, “Pichichi”…ídolo.

 

Por Juan Andrés Estay, 18 de enero del año 22 D.BB.

 

 

 

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