El 20 de julio del año 1995 es una fecha grabada a fuego en los corazones de los hinchas y de todos los Cruzados Caballeros. Mientras su equipo se alistaba para enfrentar un amistoso internacional ante Saprissa en Costa Rica, el joven delantero cruzado se arrojó al vacío desde la terraza del hotel donde se hospedaba la delegación.

Consternación, incredulidad y sobre todo tristeza. Todos esos sentimientos embargaban las notas periodísticas del 20 de julio del año 95. Costaba dar crédito a las noticias que llegaban desde Costa Rica. Dos días antes, el plantel encabezado por el DT Manuel Pellegrini llegaba a la capital costarricense, para enfrentarse al Deportivo Saprissa, el club más representativo de ese país.

El lamentable hecho, ocurrió cuando a las 9:30 hrs, los jugadores de la UC son avisados de que el “Mumo” había caído desde el balcón de su habitación. El club, que conocía de su enfermedad, confirmaría horas más tarde que se trató de un suicidio. Sus compañeros relatarían también, que esa mañana vieron a Raimundo muy triste y angustiado.

Más allá del dolor que provocó su partida, tanto para su familia, como para toda la institución; el “Mumo” es recordado por una brillante carrera en el conjunto “de la franja”. Jugó 296 partidos y marcó 37 goles por la UC; club al que llegó a los 16 años, y en el que sus destacadas participaciones lo llevaron a defender los colores de la Selección Juvenil Nacional en el mundial disputado en Chile el año ’87, y posteriormente una respetable carrera en la adulta. La cúspide de su carrera la vivió en la destacada campaña de la UC en la Copa Libertadores del año ‘93, disputando la final contra el todopoderoso Sao Paulo.

Hoy una cruz en San Carlos de Apoquindo recuerda a uno de sus más queridos caballeros cruzados. La hinchada, y el fútbol chileno lo refcordará por siempre.

 

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