El equipo de #ArribadelaPelota disfrutó del partido en que la Roja batió a su similar de Perú. Este es el relato de una noche particular, mezclados en el cada vez más exclusivo público que acompaña a la selección.

A las 17:00 hrs. en punto, con inusual puntualidad británica, las puertas del Nacional se abrieron para dejar entrar a la Marea Roja. Si alguna vez esa Marea fue un verdadero Tsunami, ayer simplemente fue una apacible corriente submarina. Pero vamos por parte.

Ubicados en el sector pacífico sur, en conjunto con los hinchas que pagaron 44 mil pesos, vemos como el Julio Martínez Prádanos comienza a recibir tímidamente al público asistente.

“Vamos Chile Posom” le comento al Jano y al Leo, surgiendo las primeras risas, de muchas afortunadamente. Llama la atención como ha ido mutando el público que acompaña a la roja. Mi última vez en el Estadio Nacional, viendo a la selección, databa desde el partido con Bolivia en 1997, que nos dio la clasificación a Francia 98. De cartón dirán algunos, y nos les faltaría razón.

Volvamos al partido, o a la previa. Si algo no ha cambiado, es el sabor de la mechada. Sigue sabiendo igual, a ricos y pobres. Lo constatamos gracias a la billetera generosa de nuestro amigo Leo.

Delante nuestro, un grupo de muchachos, con las letras GAP en sus polerones, y el último celular de la manzanita mascada para sacar las selfies de rigor, que luego del triunfo aseguraban no ir a Plaza Italia. ¿Miedo? No. Desconocimiento. Solo llegaron al Nacional en el Uber que le proporcionó la American Express ultra súper golden platinium zafiro del papá. Pero de ahí a conocer donde queda la Plaza Italia…..un mundo.

Empieza el partido y el Nacional se asemeja más al Teatro Municipal que a la caldera que solía ser. “Estos weones no alientan” me dice Jano. “No saben” le respondo. “Debieran pasarles cancioneros a estos weones”, complementa la Andrea.

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El Equipo de #ArribadelaPelota en pleno presente en el Nacional

Fuerte entrada de Guerrero sobre Aranguiz y, desde tres filas más atrás, suena “Peruano Imbécil”, con un perfecto acento “BarrioAltero”. Nos miramos los cuatro de inmediato, y las carcajadas fluyeron naturales. Segunda diferencia significativa, ¿Se jubiló el típico (aquí ponga la nacionalidad de turno) conchatumare? Parece que si.

Gooooool de Chile. Nos fundimos en un abrazo. Pluma Insensata es el mas efusivo. Los niños rubios de la fila de adelante nos miran, extrañados tal vez. Al parecer eso de abrazarse no se estila cerca de la cordillera.

Nos vamos al entretiempo y Leo vuelve a comentar una extraña formula cosmética para  “embellecer” a la niña del asiento X15. Nos reímos imaginando la escena, irreproducible en estas páginas.

Comienza el segundo tiempo y los peruanos se creen el cuento, silenciando al frío público del Nacional. Tanto se lo creen que llegan al empate. “Parece que la chicha morada será más dulce y la paloma más crujiente” le comento a Jano, esperanzado en que el señor que me mira feo no sea un agente de la CIA de la FIFA.

“Viste que hacia falta Junior Fernandez” me comenta Brante. Una rápida encuesta entre los asientos aledaños hecha por este servidor da cuenta del desacierto futbolístico de nuestro relator estrella. Hubo algunos que incluso ensayaron sonrisas burlescas. Desubicados!

Nuestros vecinos de la fila de atrás mientras tanto, cada tanto ríen con nuestras ocurrencias. “Wena Tía” le digo a la señora del matrimonio de adultos mayores. Ella que devuelve a gentileza (?) haciendo alusión a mi notorio sobrepeso y falta de belleza. Un detalle. “No le aguante, que se sube por el chorro” le advierte, no sin razón, el querido Leo.

Todo se cierra con un efusivo beso entre este humilde servidor y “la tía” para celebrar juntos el gol de Chile que nos dio el triunfo. Lo festejamos con el alma. “Pizzi siempre te tuve fé” le grito a macanudo. “Huevón patudo” me responde Jano. “Cara de raja” complementa Andrea. “Insultos gratuitos” les respondo a ambos.

Termina el partido, tras 19 años sin ver a la Roja como público general, y la sensación es rara. El fortín que solía ser el Nacional en la época de la dupla Za-Sa, ha mutado a un espectáculo cada vez más exclusivo. Una vez más queda latente la desigualdad imperante en el Chile de la OCDE. El fútbol, pasó de ser una “Pasión de Multitudes”, a ser un “Privilegio de Pocos”……los de siempre por lo demás.

Caminamos a la salida. Jano y Yo enfilamos rápido hacia el Metro. Andrea y Leo caminan hacia el sector de Irarrazabal. Los chicos de la fila de adelante solicitan, en su recién estrenado teléfono, comprado en el último viaje a Miami,  el Uber XL que los llevará de vuelta a su burbuja, esperando cruzar la frontera nuevamente para ver el partido ante Uruguay.

En el Metro, la cantidad de publico que enfila hacia Los Dominicos, es diametralmente opuesta a la que se dirige hacía San Pablo. Una muestra más de que el Fútbol cambio de manos. ¿Manos equivocadas? Esa confirmación se lo dejamos al tiempo.

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