“Nosotros no jugamos contra Chile, le ganamos a Alemania” Diego Armando Maradona.

Diego, te quiero hablar a ti. Sé que no me vas a leer, pero no quiero dejar pasar la ocasión para hacerte un par de aclaraciones.

Primero. Si existe un verdadero artífice del campeonato mundial de Argentina el 78, no estuvo en la cancha, ni vistió de corto. Fue Jorge Rafael Videla, dictador que dos años antes había despojado a  Isabel Perón del poder, para manejar con mano dura los destinos del país. Seis goles tenía que hacer Argentina para clasificarse a la final. Nadie sabe porque se reprogramó el partido de Brasil, adelantádolo tres horas, lo que casualmente permitió que Argentina entrara a la cancha a jugar con Perú sabiendo la cantidad exacta de goles necesarios para clasificar.

Para mejor fortuna de ustedes, los argentinos, el arquero peruano hizo un pésimo partido, nada condenable, todos los arqueros tienen malos partidos. Lo de ser argentino de nacimiento y peruano nacionalizado es un detalle que afea malintencionadamente esa mera circunstancia del juego.

Segundo. Diego ¿puedo seguir llamándote así? La generación que encabezaste el 86 era sin duda notable. Grandes jugadores todos, que se ponían el overol y remaban. Pero ¿sabes qué? no eran más que Inglaterra. La última gran generación de futbolistas ingleses se quedó en el camino, en un partido marcado por un contexto político debido a la guerra de las Malvinas, debido a un gol que tú, si Diego tú, no tuviste empacho en convertir con trampa, porque el fútbol ha cambiado mucho, pero en el 86 tocar la pelota con la mano ya era considerado trampa.

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Una Manada trabajando en equipo para cazar a un gigante. Al lado unos lobos intentando cazar un bisonte.

Te sirvió ese gol para abrir un partido, que en el trámite, Argentina no superaraba a los británicos. Claro, no me olvido del mejor gol de la historia. Gran gol, pero seguramente habría sido imposible de hacerlo sin que Inglaterra estuviera volcada buscando el empate. Detalles que marcan.

Resumamos, tiene dos mundiales. Uno ganado gracias a la gran capacidad negociadora de los militares que gobernaban tu país. El otro, con una trampa grosera, sí, trampa no picardía, que te permitió llegar a una final a la que en condiciones normales quizá no abrías accedido.

Pero me entusiasmé ¿sabes? Tienes 14 copas américas. Dato innegable, pero doce de ellas las obtuviste antes de 1960 ¿cómo se dice por allá? Ah, me acordé ¡Déjate de Joder!

Finalmente. Si Pinochet hubiera sido más visionario, y tan sólo hubiera adelantado el golpe  11 años, es probable que Chile podría mostrar una copa mundial en sus vitrinas. Pero salimos terceros y nos enorgullece. ¿Sabes por qué? Porque organizamos un Mundial después de haber sufrido el terremoto más grande en la historia de la humanidad. Y lo hicimos, y lo luchamos en buena ley. Nuestro bronce Diego, a diferencia de tus dos oros, está libre de sangre y de trampas. Reluce limpio en nuestras aún despobladas vitrinas.

No somos Alemania Diego. No somos la Mannchasft, somos La Roja. Esa Roja que aprendió a ganar, a que se puede. Esa Roja que defienden jugadores como Vidal, Vargas, Medel, Bravo y compañía, todos ellos seguramente valen menos millones de dólares que los astros que visten tu tricota. Ese es quizá el dato que vuelve incomprensible perder dos veces seguidas con un grupo de jugadores de “menor valía”. Argentina no tiene rival decía tu regalón Carlitos, sustentándose en esa tan manida frase de “jugador por jugador” Chile es mucho menos que Argentina.

No puedo discutir la calidad futbolística de tus jugadores. ¿Cómo se explica entonces perder dos Copas seguidas con un equipo tan inferior? Me quiero aventurar, lo sé Diego, soy un patudo. Me atrevo a darte una pista, sólo una palabra. Clase.

Clase es que Vidal se coma la cancha, correteando a todo los rivales durante 120 minutos.

Clase es la de Medel, que midiendo 30 centímetros menos, le ganó todos los cabezazos al ex Real Madrid, Gonzalo Higuaín.

Clase la de Jara, que jugando en la discreta liga chilena, anuló a un tal Sergio Agüero, que juega en el Manchester City, en una liga que está a años luz de la nuestra.

Te recomiendo Diego, léete un artículo muy interesante del The Guardian, búscate un traductor online y busca las palabras “Pack of Wolves” y podrás empezar a entender por qué Chile es el bi-campeón y ustedes, los cracks, los campeones de todo, los que se acostumbraron a ganar con la camiseta, los que confunden la garra con la violencia, simplemente son los Bi-Sub-campeones.

 

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