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Sebastian Vettel a bordo de su Ferrari en el pasado Gran Premio de Hungria. Foto: Archivo

Ante el anuncio hecho por la FIA de endurecer el reglamente respecto a la comunicación de radio que pueden recibir los pilotos, todo esto debido a la sanción a Nico Rosberg en el pasado premio de Hungría, el alemás de Ferrari explotó en contra de la normativa.

Poco va quedando de aquel muchachito que, con su mochila azul de Red Bull al hombro, pantalones cortos y una gorra que le venía grande, asombraba al mundo motor con su talento y los cuatro títulos mundiales. Se le creía incapaz de decir alguna mala palabra. “Es una mierda, completamente. Creo que todos los problemas que tuvimos por la radio son una broma”. Son palabras de Sebastian Vettel, ahora piloto de Ferrari, presionado al máximo por los escasos resultados en la Scuderia y por otra parte, ya más empoderado de lo que significa ser Tetracampeón.

Para el germano la FIA debería estar a otras cosas más importantes para mejorar este deporte que la normativa acerca del uso de las radios: “Estuve viendo la carrera después y como espectador era entretenido escuchar al piloto en pánico por la radio y al equipo también en pánico al mismo tiempo, pero al final ese es el elemento humano de nuestro deporte, un deporte muy complicado y técnico. Creo que vamos por el camino equivocado, por el mal camino, hay muchas cosas aburridas en la F-1, así que entrar en el asunto de las radios… no lo entiendo”.

Vettel, quiere un cambio radical en este deporte para que sea aún más apasionante: “Si de verdad queremos cambiar esto, se deben cambiar los coches. No tengo ningún problema, volvamos a V12, caja de cambios manual, dos botones, uno para el limitador de velocidad en boxes y otro para la radio. Ahora se necesita un manual para el volante”.

Los detractores del ferrarista, le enrostran no haber hecho estos mismos comentarios cuando dominaba sin contrapeso la categoría en épocas del Red Bull volador. Sin embargo las palabras de Seb son ampliamente aceptadas por los seguidores de este deporte que, al menos desde la llegada de los motores híbridos con turbo, se han quejado de la falta de competitividad del mundial. Fome, aburrido, sin mayor interés en la competencia, dicen los seguidores de uno de los deportes con más espectadores al rededor del mundo. Cosas de la vida.

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