Empezó la primavera, y no sólo se está yendo el frío y tenemos más horas de luz; además hay más posibilidades de salir de casa y aprovechar el tiempo libre. De ahí mi sugerencia: salga a correr al cerro.

Claro, cuando aquí en Santiago hablamos de “cerro” por lo general nos referimos al Cerro San Cristóbal y si bien se encuentra en el sector nororiente de la capital, es posible llegar a él vía automóvil o transporte público.

El San Cristóbal, también denominado Parque Metropolitano, cuenta con 700 hectáreas de extensión para disfrutar, y en lo que a correr respecta, son 3 las formas principales de llegar a su cumbre, las 3 con grados con distancias y dificultades diferentes.

  1. Pío Nono: se ubica a la altura de la Plaza Italia y coincide con el ingreso al Zoológico Metropolitano y al funicular. Desde su ingreso hasta la cumbre son 5,4 kilómetros, con una altura ganada de 351 metros, convirtiéndolo en el trayecto más desafiante.
  2. Pedro de Valdivia Norte: entrada clásica para los “deportistas” del cerro, tanto corredores como ciclistas. Son 3,8 kilómetros a la cumbre con una altura ganada de 252 metros. En mi opinión, una ruta de dificultad intermedia.
  3. Vespucio Norte: cruzando la Autopista Costanera Norte y al costado de Vespucio se encuentra la entrada que colinda con el Colegio Saint George. Es el tramo más extenso pero el más abordable, son 6,7K hasta la cumbre, con una altura ganada de 261 metros.

Detalles importantes a considerar antes de subir:

Hidratación: tome agua, sea de una botella personal o en las piletas que encontrará en el camino, no espere a llegar a la cumbre para hidratarse.

Alimentación: es ideal que lleve algún tipo de alimento para comer en la cumbre, una barra de cereal funciona bien, la fatiga también es algo de lo que hay que cuidarse. Otra buena opción es llevar mil pesos consigo y aprovechar de disfrutar un clásico mote con huesillo en los negocios que están en la cumbre.

Lluvia: si justo llueve el día que planificó para ir, vaya igual, aproveche de llenarse de aire limpio, de disfrutar el aroma a tierra mojada y a eucalipto, y corona la cumbre con una vista despejada de Santiago.

Bajada: no se confíe, sólo en apariencia es más fácil bajar que subir. Claro, será más rápido, la pendiente negativa y la gravedad ayudarán a hacer más rápida la vuelta y menos dificultosa; sin embargo, estos mismos factores harán que el peso que deban resistir sus articulaciones sea mayor, por lo que bajen ligero, a buen ritmo, pero sin sobreexigirse ni alargar demasiado la zancada.

Espero que estos pequeños consejos les sirvan, y si no puede ir al San Cristóbal, salga, recorra los parques de sus alrededores, y si gusta de los cerros en su estado natural, o trail, como usualmente se le denomina, tiene muchos lugares para aprovechar y disfrutar.

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