No es nuevo, se arrastra desde un par de años. Al principio fue una sensación, luego paso a ser asombro, para convertirse en una triste realidad. El fútbol chileno está en la UTI.


Cuenta la leyenda que la década de los noventa fue una de las últimas épocas donde los clubes chilenos marcaban fuerte presencia en los torneos internacionales. Con Colo Colo levantando la Copa Libertadores el ´91, la final de Universidad Católica el 93. Luego las sendas semifinales de la U de Chile el año 1996 y las semifinales de Libertadores y SúperCopa del año 1997 con los albos.

De ahí en más, solo la final perdida por Colo Colo el 2006 en la copa Sudamericana y el título de la misma competencia para la Universidad de Chile, vino a marcar el punto de diferencia dentro una naciente mediocridad en el balonpié criollo, cuando el fútbol ya se encontraba en manos de las flamantes Sociedades Anónimas Deportivas.

Imagen de la humillante derrota de Unión Española en la Paz. Cinco goles recibieron los de Independencia. Foto: ADNRadio

La quiebra de Colo Colo primero, y Universidad de Chile después, marcaron el advenimiento de un nuevo marco legal para la actividad. El término “dirigente” comenzó a dar paso al “empresario” o “controlador”. Los Clubes Sociales y Deportivos dejaron de ser propiedad de los hinchas, para pasar a ser equipos de fútbol de propiedad de unos pocos.

Los “corruptos” dirigentes que llevaron al fútbol a la quiebra fueron reemplazado por iluminados y acaudalados empresarios. Nadie miró curriculums ni historia. Una rápida mirada a los accionistas mayoritarios de los dos clubes más grandes debió haber sido una campanada de alerta. En la U, llegaba José Yuraszeck, empresario de dudoso pasado, condenado por fraude accionario en el caso chispas. En el Cacique llegaba como máximo controlador “el señor” Leonidas Vial, socio fundador de la corredora Larraín Vial, empresa comprometida en el caso cascadas y ferviente admirador de las privatizaciones irregulares de la dictadura.

Prometían modernidad, transparencia (?¿) y equipos de alto nivel competitivo. El hecho de estar en manos de prominentes hombres de negocio iba a evitar, decían, que llegaran a lucrar indebidamente con el fútbol. En mayo próximo se cumplen doce años desde la promulgación de la ley y, la verdad sea dicha, estamos muy lejos de la promesa de competencia prometida antaño.

En estos días la realidad del fútbol chileno es sombría. En dos semanas hemos despedido de la máxima competencia continental a dos de los equipos con más tradición en Chile. Colo Colo y la Unión Española no pudieron meterse en la fase de grupos de la competición, cayendo de forma clara ante discretos o accesibles rivales. Botafogo de Brasil está lejos de deslumbrar con el jogo bonito y el The Strongest boliviano es un buen equipo pero que bajo ningún concepto deslumbra.

La Sub20 estiró la estadística de las divisiones inferiores de no lograr clasificar al mundial de categoría. Foto: ElGrafico

La semana que pasó, O´higgins de Rancagua superó, a duras penas, siendo anulado por momentos y por la cuenta mínima, al Fuerza Amarilla de Ecuador, un equipo que hizo una travesía de 22 hrs. por tierra antes de llegar al partido. Y al día siguiente vimos como en el pasto del Estadio Nacional, el donde juega la selección que ocupa el sexto lugar mundial, como Palestino era superado claramente por el modesto Atlético Venezuela.

Si sumamos a todo esto los paupérrimos resultados en el pasado sudamericano Sub20 de Ecuador y el escaso fútbol mostrado por la Sub17 en el sudamericano que se desarrolla en Talca y Rancagüa, podemos decir que el comienzo de año para el fútbol chileno no es auspicioso.

Torneos de quince fechas de escasa competitividad. Un directorio de la ANFP escasamente empoderado. La tiranía del dinero del CDF que provoca que el éxito económico no sea vinculado al éxito deportivo y que los clubes desprecien la asistencia de público al estadio. Una ley de SADP que urge revisar. Campeonatos de menores desarmados y mal estructurados para ahorrar dinero. Divisiones Inferiores inexistentes y desfinanciadas, sobre todo después de que la Contraloria General de la República prohibiera el “chanchullo” de las donaciones a las divisiones anónimas (Ver Reportaje CIPER). Ingredientes todos de un cóctel explosivo que tienen al fútbol chileno en la UTI y conectado a un respirador artificial.

Esta semana es el turno de la Universidad Católica (actualmente antepenúltimo) e Iquique de defender el honor del fútbol chileno. Viendo lo visto……Dios nos pille confesados!

 

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